¿Por qué son tan peligrosas las orugas de los pinos?
Las orugas del pino, como hemos explicado, a finales de febrero (o antes como este año, debido a las buenas temperaturas) empiezan a descender de los árboles, formando una hilera o procesión que es muy llamativa para perros, gatos y niños (y algunos adultos también pueden caer en la tentación), los cuales se ven atraídos por el espectáculo, acercándose a olfatear, lamer o incluso comérselas. Es aquí cuando empieza el peligro, estas orugas se defienden de los depredadores con sus pelos, que provocan reacciones alérgicas muy graves.
Los principales síntomas son distintos en las personas que en los animales, ya que en las personas son principalmente cutáneas y en el perro están relacionadas con la boca y lengua.
El perro se empezará a poner nervioso, salivando más de la cuenta e intentando rascarse la boca con las extremidades. Se le empezará a inflamar la lengua, la garganta...y si se lo ha tragado, todo el tubo digestivo (puede haber vómitos). Todo esto puede evolucionar hacia una reacción anafiláctica con consecuencias graves o fatales.

Puede que la zona que haya estado en contacto se necrose (muera) y se caiga, algunos perros pueden perder un trocito de lengua, de labio o de cara. En los casos de pérdida de lengua, suelen acostumbrarse a vivir sin ese trocito. En otros casos hay que suturar y hacer cirugía para reconstruir la zona.
El año pasado, una pequeña cachorrita llamada Greta estuvo en contacto con una de estas orugas y perdió un trozo de mejilla, teniendo que ser sometida a varias cirugías en Centro Veterinario Animalia, fue largo pero al final todo se solucionó.
¿Qué hacer cuando nos damos cuenta de que nuestro perro ha estado en contacto con una procesionaria?
Lo primero es mantener la calma, buscar agua y lavar la zona, preferiblemente caliente y con jabón, intentando no frotar para no clavar más los pelos de las orugas. También se puede utilizar vinagre.
Lo segundo, acudir a un centro veterinario a la mayor brevedad posible para instaurar el tratamiento más adecuado, que puede ir desde inyecciones de antihistamínicos hasta hospitalización para el soporte vital.
Imagen | Todo huerto y jardin
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